Los Diputados y el valor de pi

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¿Ha escuchado alguna vez la frase “encontrarle la cuadratura al círculo”?
Esta frase se utiliza como metáfora para indicar que se intenta realizar algo imposible.

El problema puede describirse con una simple pregunta: usando únicamente una regla y un compás, ¿es posible construir un cuadrado cuya área sea igual a la de un círculo? La respuesta es no, y esto ya podía derivarse en 1882 como consecuencia de un teorema conocido como el teorema de Lindemann-Weierstrass.

Pero no entraremos en más detalle en la discusión del problema, sino en el hecho de que 15 años después, en 1897, un matemático amateur de nombre Edwin Goodwin pensó que le había encontrado la cuadratura al círculo, pero implícitamente en su demostración se afirmaba que pi (la razón de la longitud de una circunferencia a su diámetro,) tenía un valor de 3.2!

Esto no habría pasado de ser uno más de los (muchos) errores que se cometen al intentar resolver problemas matemáticos complicados, a no ser porque el mismo Goodwin quiso patentar su demostración de manera que quienes la utilizaran le pagaran regalías, excepto en las instituciones educativas del estado de Indiana, su estado natal.

Goodwin logró que se redactara y sometiera una propuesta de ley que reconocía su gran descubrimiento y que además permitiría que el estado de Indiana la usara gratuitamente. Se cree que se dirigió a un amigo suyo que formaba parte del equivalente a la cámara de diputados y la propuesta fue analizada por la comisión de educación y aprobada por unanimidad con 67 votos por ese órgano legislativo.

En pocas palabras, los diputados aprobaron por unanimidad una ley que implicaba que el valor de pi era de 3.2, contrariamente al valor correcto de 3.14159265…

Afortunadamente, se encontraba ahí, por otros motivos, el profesor Clarence Abiathar Waldo, matemático de la Universidad de Purdue, quien no daba crédito a lo que escuchaba; incluso le invitaron a conocer al profesor Goodwin, cosa que evidentemente declinó.

Sin embargo, Waldo decidió asesorar al Senado para explicarles lo que estaba ocurriendo y como consecuencia de su experta explicación, la Cámara de Senadores desechó esa ley, terminando con un caso histórico en el que intentó legislarse sobre una verdad matemática.

Desde el punto de vista de la educación, la anécdota nos recuerda que resulta importante la promoción de una formación científica básica que mejore las capacidades críticas de cualquier sociedad y además que no es lo mismo legislar sobre políticas relacionadas con la ciencia, que intentar legislar la ciencia.

  • Editor de LOS GOBERNADOS
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