Rumbo al primer tercio de la administración estatal

La decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de declarar inválida la Reforma Electoral aprobada por el Congreso del Estado obligará a realizar el proceso electoral de 2021 con las reglas que existían antes de las modificaciones legales del pasado mes de mayo.
Es decir, deberán instalarse los 212 consejos municipales electorales, los alcaldes, síndicos y regidores serán electos para un período de 4 años sin posibilidad de reelegirse y el Órgano Público Local Electoral tendrá que reintegrar a los partidos políticos el 50 por ciento de los recursos de las prerrogativas correspondientes a los últimos 5 meses de este año que se les han descontado desde el mes de agosto pasado.
Para efectos electorales, puede decirse que la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación no cambia nada del marco legal con el que Morena compitió en 2018 y ganó la gubernatura del estado, las dos senadurías de mayoría relativa y la mayoría de las diputaciones federales en juego.
No obstante, habría que reconocer que las circunstancias de los comicios de 2021 no serán las mismas con relación a las de hace 2 años, debido a lo que es una obviedad: el nombre del presidente Andrés Manuel López Obrador no estará en la boleta.
Lo anterior significa por un lado, que Morena tendrá que postular candidatos competitivos, que cuenten con el respaldo popular, para mantenerse como la primera fuerza política estatal en el Congreso local y refrendar el triunfo en varias de las ciudades más importantes del estado que actualmente gobierna, como Xalapa, la capital del estado, Coatzacoalcos, Minatitlán y Poza Rica, y ganar el mayor número de ayuntamientos posible.
Por el lado del gobierno estatal, no estaría por demás que el gobernador Cuitláhuac García Jiménez realice una evaluación de su gabinete, sobre todo en el área de la operación política, que le resuelva problemas y busque consensos con los grupos políticos y sociales, a la luz de los nuevos escenarios políticos que se plantean rumbo al 2021.
La política es de circunstancias y requiere de hacer alianzas para buscar acuerdos políticos con las bases sociales, tanto al interior de la militancia, como hacia afuera, con los cientos de miles de ciudadanos sin partido descontentos con la corrupción prohijada en el régimen anterior y que en 2018 se volcaron a favor de Morena.
Los veracruzanos demostraron hace dos años el hartazgo hacia una forma de hacer política que olvidó a la población y se dedicó a ejercer el poder con una visión patrimonialista y caciquil, por eso le dieron su voto de confianza al proyecto de la Coalición Juntos Haremos Historia.
Lo que hoy se requiere desde el lado de la Cuarta Transformación, es un equipo de gobierno capaz de recordarle a los veracruzanos la clase de gobiernos que antecedieron al de Cuitláhuac García Jiménez, quien está a punto de cumplir de manera satisfactoria el primer tercio de su administración.
Los veracruzanos son gente informada, con la agudeza y la inteligencia política necesarias como para saber que lo que está en juego es su futuro a mediano y largo plazo y que no pueden perder lo más por lo menos.
Sólo que el equipo que acompaña al Gobernador debe estar a la altura de las circunstancias.
No más, pero tampoco menos.

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