Los Políticos | ¡Adiós a la Tómbola!

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Creo que a Morena le quedó en claro que dejar a la suerte la designación de candidatos, fue una pésima idea, que si bien le da la seguridad de votos-zombies, en el caso del Congreso local o federal, éstos no dejan de reflejar en la percepción de los ciudadanos, el descenso, aún más profundo, de la imagen que se tiene de un diputado… un simple levanta-dedo.
Desde que se conoció el “sistema democrático” de la Tómbola en Morena, fue duramente criticado que la designación de sus candidatos a diputados estuviera sujeto a una fuerza aleatoria… el resultado resalta en el Congreso local: una mayoría que al menos en estos dos años es digna de pronto ser olvidada, que tiene más pena que glorias y eso, por contadas excepciones que en su momento, dieron la cara por su partido.
Los ciudadanos pagamos la ocurrencia de una tómbola con diputados “Cero a la Izquierda” que están allí, calentando la curul, comiendo galletas sin entender la trascendencia de su papel en el recinto que alguna vez fue conocido como la Casa del Pueblo.
Pudiera ser que en un gran sector de Morena, esto ya lo entendieron… ¡no más tómbola! Quién sabe si no sea demasiado tarde, pero al parecer, la intención del partido es abrir el abanico un poco más a candidaturas externas y apostar por ciudadanos con prestigio, con experiencia administrativa o política (ambas, mejor), aunque tampoco se descarte a quienes gocen de la popularidad como pueden ser personajes de la farándula o deportistas, y de esto último, pues, ningún partido escapa… ahí tenemos a Carmen Salinas, Irma Serrano, Francisco Xavier, etcétera.
Hasta donde se sabe, en Morena, pretenden dar a externos, el 50 por ciento de candidaturas uninominales para diputaciones federales, así como un 33 por ciento en plurinominales. En el ámbito local, es decir, por las curules locales, hasta el momento, Gonzalo Vicencio no ha dado señales de vida, aunque lo más seguro es que rija el mismo criterio.
Hasta acá, podríamos decir que es un primer paso de Morena por tratar de repellar la deteriorada imagen que muchos de sus actuales diputados (locales y federales) le han dejado. ¡Vamos! Podríamos decir que eso es bueno en función de tratar de resarcir también el desgaste de la figura del legislador…
El lado oscuro de estas buenas intenciones que pretende Morena está en sus propios correligionarios, en sus militantes, en aquéllos que nacieron con el partido y se creen apóstoles de la democracia, donde sólo es posible predicar la Cuarta Transformación pero si se trata de candidaturas, no ven lugar para que los externos, sean ciudadanos o venidos de otros partidos, quepan por el ojo de la aguja morenista.
La cúpula morena tiene que resolver este problema en muchos de sus militantes apóstoles, ayatollahs, kamikazes o bonzos que creen en la pureza de su ideología; esta militancia está a la vista de todos: en las redes, defendiendo a capa y espada lo que muchas de las veces es indefendible; empujando o agrediendo a los mismos diputados de oposición y siendo premiados con puestos en el Gobierno del Estado; o hasta atacando desde estos momentos a figuras externas que suenan como candidatos o candidatas a una curul o a una alcaldía, ondeando la bandera del “Prior in tempore, potior in iure”, que en buen castellano es “Primero en tiempo, primero en derecho”.
Las pretensiones de Morena por llevar mejores cartas que en las pasadas elecciones no deja de ser buena… se desconoce qué tanto pegue el haberle apostado a la tómbola hace ya más de dos años… aunque lo más complicado que tiene primero que resolver, es hacer entender a esa militancia apóstol, ayatollah, kamikaze o bonzo, que hay un proyecto, que es el mismo que tiene todo partido: el Poder, sea mantenerlo o recuperarlo, aun a costa de su militancia, aun a costa de su ideología…

smcainito@gmail.com

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