En jaque, negocios locales y empleo formal con llegada de tiendas chinas, en Cardel

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CD. CARDEL, Ver.- Como abejas al panal, así resultó la llegada a esta localidad lantigüense de “MegaAsia”, con precios sumamente bajos y una enorme variedad de productos, por lo que el comercio local, y por ende algunos empleos se tambalean a decir de algunos consumidores.
Donde hasta hace poco era una bodega de fertilizantes, casi frente a la otrora Cruz Roja de Cardel se estableció, y ya entró en operación, “MegaAsia”, establecimiento comercial que venden desde utensilios de cocina, juguetes, peluches, perfumería, cosméticos, herramientas, ropa, artículos electrónicos, muebles, calzado y un sinfín de artículos para el hogar y personales.
Para familias de bajos recursos, esta tienda, junto con otras ya existentes en el centro de la ciudad se han convertido en una auténtica salvación, toda vez que en argumentos como el de doña Lola Altamirano: “Con lo que antes compraba una sola cosa, aquí me llevo tres o cuatro; y para regalar en fiestas de cumpleaños o demás, quedó a toda máquina la tienda de los chinos”.


Así, vemos propios y extraños cómo dicha tienda es a unos días de inaugurada todo un fenómeno económico y social, con precios competitivos y la posibilidad de encontrar casi cualquier artículo, “de todo un poco”.
Pero, como en todo, ya hay expresiones de algunos comerciantes establecidos que, aún cuando conscientes de que para todos sale el sol, no todos ven con buenos ojos su expansión, sobre todo los que durante años han sostenido pequeños negocios familiares, quienes aseguran que las tiendas chinas representan una competencia ventajosa y muy fuerte. Argumentando que la mayoría de los productos que venden son importados y, en muchos casos, de baja calidad, lo que no tardando provocará que los comercios tradicionales pierdan clientela y tengan dificultades para sostener sus ventas, y a sus empleados.
Y es que, sin ser expertos en economía, algunos lugareños como el profesor Melquiades Antonio Ruiz y la señora Rubicelia Huerta Betanzos coinciden en comentar que el fenómeno tiene dos caras: por un lado, contribuye a la economía popular al permitir el acceso a bienes a bajo costo; y por otro, pone en jaque a los negocios locales y al empleo formal.
Lo anterior porque la facilidad con la que estos comercios se instalan, generalmente bajo esquemas de operación sencillos, contrasta con los trámites y obligaciones que enfrentan los comerciantes mexicanos. Por lo que el éxito de tiendas chinas, como la de calle Emiliano Zapata parece imparable ya.


Las tiendas chinas han sabido adaptarse al gusto del consumidor, actualizando constantemente su inventario y aprovechando las temporadas de alta demanda -como la Navidad en puerta, o el regreso a clases, con ofertas irresistibles.
Ojalá haya un equilibrio, donde por un lado los consumidores sigan beneficiándose de precios accesibles, pero sin dejar morir al comercio tradicional que por décadas ha sido el motor de la economía local de Cardel, y del cual dependen muchísimas familias porque ahí trabajan esposos, esposas, hijos, nietos, hermanos, etcétera, etc.