* Millonario desfalco en Lerdo de Tejada
María Esther Arroniz Zamudio: la maga
Fabián Cárdenas paga los platos rotos
Con la consigna de no ser una organización ni de izquierda ni de derecha, la agrupación política “Somos México” busca convertirse en un partido político y en un verdadero opositor a Morena. Este proyecto nacional es liderado por Guadalupe Acosta Naranjo, quien ha sido un luchador social desde los años ochenta.
En ese sentido, en el estado de Veracruz se están realizando asambleas distritales para obtener el registro como instituto político, y en la región de Los Tuxtlas, uno de los principales organizadores de este proyecto electoral, es el luchador social y médico de profesión, Aldo Sanchez Aguirre, acompañado por Manuel Polito Vázquez. Ambos recorren zonas rurales y urbanas, haciendo amarres y tejiendo acuerdos con organizaciones cívicas y ciudadanas para que se sumen a este nuevo ideario político que desde ahora está despertando entusiasmo en un sector de la clase política tuxtleca.
Por lo pronto, se rumora que en un municipio de esta región se llevará a cabo una de las asambleas ciudadanas que solicita el INE para avanzar en el proceso de oficialización de este nuevo partido. Ya veremos el avance de está agrupación política que nace como alternativa social y una opción de contrapeso político en estos tiempos donde la izquierda ha tenido un impacto histórico.

EN LERDO, LO DERECHO NO TIENE VUELTA
En el municipio de Lerdo de Tejada existe una verdad que se comenta en voz baja, pero que cada día resulta más evidente y es el evidente desfalco a las arcas municipales por parte de quién tuvo la obligación de cuidar las finanzas mientras el hoy alcalde Jorge Fabián Cárdenas Sosa no estaba en funciones.
Y es que en este sentido, el rum rum eleva cada día más la intensidad del reclamo social, ya que es evidente que Cárdenas Sosa está pagando los platos rotos de la manoseada al cajón del dinero de quién suplió sus funciones antes de su regreso al cargo. Este daño patrimonial no fue generado por él y esta situación ya trascendió el ámbito político, por lo que merece ser analizada con seriedad y bajo un críterio jurídico.
Cárdenas Sosa con el poco tiempo que tiene al frente del ayuntamiento, ha intentado revertir con el limitado margen financiero que posee el desastre que encontró en las arcas municipales. Las finanzas estaban en números rojos y hundidas en un escenario de opacidad, mala administración y presuntos desvíos de recursos, producto del mal gobierno de su antecesora por 3 años, María Esther Arroniz Zamudio y que hoy ocupa el lugar de síndica y de la que se dice, al suplir las funciones del alcalde, hizo magia y desapareció millones de pesos. Es más, hasta se rumora que está servidora pública estuvo cobrando el salario del alcalde aún cuando este no estaba en funciones.
La pregunta es inevitable, ¿por qué quien hoy gobierna carga con la culpa política y administrativa de los actos presuntamente cometidos por otra funcionaria? Jurídicamente hablando, Cárdenas Sosa no solo tiene la posibilidad sino la obligación constitucional y administrativa de dar vista a las autoridades competentes, como el ORFIS, el Congreso del Estado, la Fiscalía Anticorrupción y los órganos internos de control. Callar o permitir que la duda recaiga sobre su administración sería considerado como un acto de omisión.

Sin embargo, Fabián Cárdenas ha actuado como un caballero, buscando resolver y evitar confrontaciones. Fiel a su estilo, se muestra prudente, pero la prudencia puede convertirse en un problema que lo terminará afectando ante delitos patrimoniales que no cometió. No debe proteger a quien presuntamente dañó al municipio, al contrario, debe marcar distancia con claridad, porque si no, corre el riesgo de que el pueblo lerdense lo señale como corresponsable, aun sin serlo.
Hoy, el municipio de Lerdo requiere que su alcalde deje de cargar culpas ajenas y coloque cada ficha en su sitio tal como lo exige la ley y como lo merece la ciudadanía. El desgaste político ya lo está alcanzando y podría profundizarse si no transparenta mendiante la denuncia cuál fue el verdadero origen del quebranto financiero, porque en política y en el servicio público, la caballerosidad es una virtud, pero la legalidad es una obligación y cuando se trata del dinero del pueblo, no hay espacio para silencios que generen impunidad.
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