Cuando estamos en pleno uso de nuestras facultades es momento de expresar nuestra voluntad anticipada a una muerte digna, “así nos equivoquemos”, y en ese proceso debe imperar la autonomía individual y lo que cada uno de nosotros quiere en esa decisión, puntualizó Miguel Ángel Suárez Romero, académico de la Facultad de Derecho (FD).
Toda la vida vamos tomando decisiones, pero debemos ser conscientes de que cuando elegimos podemos equivocarnos. No obstante, debe asumirse el riesgo, incluso, si “en este tema de la finitud humana, tengo o no la facultad autónoma de elegir el momento y cómo quiero morir, con la consciencia de que soy finito y mortal”.
Al participar en el Seminario “Pensar el derecho desde perspectivas emergentes 2025. Enfermos en etapa terminal: Reflexiones sobre dignidad, derecho y humanidad”, el universitario recalcó que la autonomía concebida como dignidad podemos entenderla en dos momentos: “como capacidad de elección –aunque debemos tener presente que podemos equivocarnos–, y como independencia moral, es decir, cada individuo seguirá las reglas que él mismo se ha fijado para cumplir sus objetivos”.
Suárez Romero precisó que esta cuestión puede analizarse desde distintas ópticas, filosófica y ética, por ejemplo. Eso es algo que nos corresponde a cada uno, tratar de introyectarnos en estos temas a través del estudio. Sin embargo, su difusión también es una obligación pública del Estado, aunque no para imponer una ideología, sino para sensibilizar a las personas en estos aspectos y que cada quien, desde su propia reflexión, tome responsablemente sus decisiones.
En el encuentro académico organizado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ), destacó que en México la práctica de la eutanasia no es legal, La Ley General de Salud sólo establece la ortotanasia, el derecho a una muerte natural digna a través de la figura de la voluntad anticipada y que consiste en no prolongar artificialmente la vida de un paciente terminal o incurable, permitiendo que el proceso de muerte siga su curso natural. “Aspiro a que algún día el legislativo, con reglas claras, serias y responsables, nos permita a cada uno decidir en conciencia y no en el momento final”, puntualizó.
Aliviar el sufrimiento
A su vez, Imelda Nathaly González Guevara, también académica de la FD, recalcó que en México la eutanasia activa –provocar la muerte para aliviar el sufrimiento de un paciente con enfermedad incurable– no es posible, “lo más que puede garantizarse son los cuidados paliativos; no podemos avanzar de forma rápida para darle una solución como algunas personas lo han hecho patente”.
En su opinión, en México “estamos en vías de legislar sobre eutanasia, aunque no se en cuánto tiempo, aunque sí creo que vamos hacia allá, precisamente porque la regulación de la voluntad anticipada es el preámbulo para que en un momento determinado pueda llegarse a la eutanasia”.
El costo de ello serán este tipo de discusiones filosóficas y jurídicas, en torno a las cuales “habrá jalones y estirones debido a nuestra cultura, educación, por la religión imperante en el país o quizá por intereses económicos”. La filosofía nos permite ver la muerte de manera natural; son temas profundos, desafortunadamente no todos estamos en la misma sintonía.
Por ello, cada uno de nosotros podemos ser traductores, es decir, divulgarlo en nuestros espacios, en casa, con amigos, en las aulas, para poder percibir de manera natural el tema. El silencio jurídico que de repente se guarda sobre la muerte no es planeado, pues en ocasiones no existen respuestas, sobre todo cuando nos enfrentamos a la dignidad al término de la vida, aspecto sobre el cual hace falta difusión, pues se habla poco o nada de ello en nuestros círculos, precisó la académica.
De pronto creemos que cuando hablamos de la muerte o de hacer nuestro testamento “pensamos que nos salamos”. Sin embargo, el final de nuestra vida es algo que ocurrirá, aunque desconocemos cómo y en qué momento sucederá. “Llegar al término de la existencia es enseñanza de vida y la posición que uno adopte ante ello nos marcará”. En los últimos meses la Secretaría de Salud de la Ciudad de México ha realizado esfuerzos por dar a conocer esta información.
Apuntó que la Ley de Voluntad Anticipada se aprobó en 2008 y en 2021 fue abrogada y los conceptos que tenía dicha ley en 47 artículos, aproximadamente, fueron retomados por la Ley General de Salud de la Ciudad de México, mismos que trasladó a siete artículos, pero “considero peligroso querer condensar en siete artículos algo tan importante como esta transición de la vida hacia la muerte, porque precisamente uno de los valores fundamentales de los derechos humanos es la dignidad”.
Cabría preguntarnos en qué momento empieza a considerarse la dignidad para la persona y dónde termina, “hasta dónde nos cubre este valor. Es ahí donde decimos que puede ser al término de la vida o cuando deja de funcionar nuestro sistema nervioso central. Existen diversos posicionamientos médicos, filosóficos, éticos, bioéticos, que nos permiten establecer hasta dónde llega o hasta dónde nos cubre esa dignidad”.
- Redactora: María Guadalupe Lugo García.