La cancelación por mal clima del desfile “Luz y Unión”, avalado por autoridades estatales, fue interpretada por algunos ciudadanos como una “justicia divina” tras la negativa previa al tradicional recorrido navideño religioso.
La cancelación del desfile “Luz y Unión”, anunciado con antelación por el Gobierno del Estado, generó diversas reacciones entre la ciudadanía xalapeña.
Para muchos, el hecho de que el evento oficial no se realizara debido a las intensas lluvias fue interpretado como una especie de justicia divina, luego de se negara el permiso al desfile navideño de la Nueva Evangelización, tradición que se ha realizado por más de 16 años.
De acuerdo con un comunicado emitido por la Nueva Evangelización, la quinceava Caravana navideña, programada para el jueves 18 de diciembre a las 19:00 horas, no pudo llevarse a cabo en el primer cuadro de la ciudad.
La organización señaló que, por circunstancias ajenas a ellos y en obediencia a las indicaciones de las autoridades estatales y municipales, el evento tuvo que modificar su recorrido.
El nuevo trayecto contempló iniciar en la zona de Los Lavaderos, continuar por la avenida Ruiz Cortines y concluir en la calle Prolongación Villahermosa, esquina con Ruiz Cortines, a la altura de la Parroquia de la Resurrección.
Sin embargo, el cambio y las restricciones generaron inconformidad entre fieles y ciudadanos que consideran este desfile como parte importante de las celebraciones decembrinas.
Por su parte, el desfile oficial “Luz y Unión” estaba programado para iniciar a las 17:30 horas, con un recorrido desde el Parque de Los Tecajetes, avanzando por Manuel Ávila Camacho y la calle Enríquez, hasta llegar a las instalaciones de Correos de México. No obstante, las inclemencias del tiempo impidieron su realización.
Ante el temporal lluvioso registrado este día, las autoridades informaron que el desfile oficial será reprogramado para el 6 de enero de 2026, en el mismo horario y con el recorrido previamente anunciado.
La coincidencia entre la negativa al desfile de la Nueva Evangelización y la posterior cancelación del evento oficial provocó múltiples comentarios entre la población.
En redes sociales y conversaciones cotidianas, varios xalapeños señalaron lo ocurrido como una “justicia divina”, reflexión que pone sobre la mesa el debate sobre la equidad en la autorización de eventos y el respeto a las tradiciones que, por años, han formado parte de la vida social y religiosa de la ciudad.