Órale, la Presidenta manda carta al reportero

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Bueno, también a otros cuantos millones de viejitos.
Seguro usted recibió la carta de Doña Claudia.
La pensión “no es favor ni concesión”, es “humanismo”

Buenos, aunque helados días, apreciado lector:
No es por presumir —como dicen Miguel Molina y Manolo Santiago, que dicen los misantecos— pero la mismísima Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, me escribió una carta. Sí, a mí. En esa carta me pone “querido”.
Claro, pudo haber sido más sincera y poner “mi querido reportero”, o “mi querido viejo”; pero prefirió disfrazar el asunto con un “queridas y queridos adultos mayores”. Así, la misiva llega como caricia burocrática: personal y masiva a la vez.


Lo cierto del tema, ahí lo señala, es que la pensión “no es favor ni concesión”, nos recuerda. Y uno piensa: menos mal, porque si fuera favor, ya estaríamos en la fila de los olvidados.
El párrafo completo refiere:
“La pensión universal que reciben no es un favor ni una concesión. Es un derecho constitucional que nace de un gobierno humanista que reconoce en las personas mayores los años dedicados a sostener sus hogares, impulsar sus comunidades y abrir caminos para las nuevas generaciones. Su dignidad es nuestro punto de partida; su bienestar, una obligación ética y humanista”.
Ajá… mucho humanismo en el papel, pero en la práctica seguimos esperando que no se caiga la señal. Porque ya sabemos: los discursos llegan con estampilla, pero los derechos se sostienen con hechos. Ora y ¿entonces no tenemos obligación legal con su gobierno?


Como siempre insisto: tengamos paz y armonía en el hogar. Cuidemos el agua, las plantas… y también la democracia. Porque igual que el WiFi, si no se protege, un día se cae y nos deja incomunicados. Y la democracia, a diferencia del internet, no tiene repetidor. ¡Aguas!

  • El autor es Premio Nacional de Periodismo otorgado por periodistas de la Ciudad de México