En los últimos meses he venido escuchando, con insistencia y cada vez con mayor preocupación, dos temas que circulan en el comentario popular de nuestra región.
Uno de ellos requiere reflexión profunda y una postura social clara. El otro, por su gravedad, demanda atención inmediata de las autoridades sanitarias.
Aclaro, no soy especialista en ninguna de las dos materias, ni pretendo caer en el amarillismo, exagerar datos o alimentar el morbo; sin embargo, sí considero necesario hablar de ambas situaciones con seriedad, porque lo que se calla también se multiplica. Y lo que no se atiende a tiempo, termina por convertirse en tragedia.
Les cuento.
Un tema que avergüenza y alarma. En nuestra región cardelense se ha vuelto cada vez más frecuente escuchar señalamientos sobre casos de zoofilia. Sí, así como se lee.
Personas de distintas edades -hombres en su mayoría, según los relatos- se internan en el monte, traspatios o aprovechan zonas apartadas para abusar sexualmente de animales de corral como burras, cerdas, borregas, gallinas e incluso perras.
Lo más inquietante es que estos comentarios ya no se limitan al rumor de cantina o al chisme de esquina, se mencionan en el lenguaje cotidiano, se repiten como reguero de pólvora y han llegado incluso a boca de profesionistas y personas de distintos niveles sociales, quienes aseguran conocer “casos” recientes.
En algunos relatos, lo más grave es que estas prácticas no solo representan una aberración y un delito, sino que han derivado en animales lastimados, heridos de gravedad o incluso muertos.

¿Y quién fue?
Nadie sabe.
O quizá sí, pero no se dice.
Porque cuando alguien llega a ver algo, la mayoría prefiere guardar silencio para evitarse problemas. Y aun así, nunca falta quien asegure: “Yo lo vi”.
Casos hay. Testigos también. Denuncias, pocas. Y castigo, prácticamente ninguno. El resultado, impunidad… y repetición.
El otro tema: una amenaza que crece. El Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y el Sida en Veracruz no es un rumor, es una realidad documentada.
De acuerdo con una nota informativa de la reportera Lissette Hernández, debidamente investigada, Veracruz registró en 2024 1,821 casos, ocupando el segundo lugar nacional. La mayor parte de los contagios corresponden a mujeres. El dato duele todavía más cuando se reportan 605 muertes en ese mismo año y la presencia de niñas y niños recién nacidos ya con VIH.
Esto no es un asunto menor. Es un foco rojo, definitivamente.
Responsabilidad, prevención y una verdad incómoda. Independientement
e de la responsabilidad individual -que debería ser innegociable-, como el uso del condón y la prevención en cualquier relación sexual, hay un elemento que no puede ignorarse, la realidad nocturna de Cardel, Ver.
De acuerdo con testigos, existen mujeres de la vida galante que, sin ningún tipo de control sanitario, deambulan por antros y zonas de convivencia nocturna buscando clientes. Antes, al menos existía el requisito de algún tipo de revisión o carnet sanitario. Hoy, ese control prácticamente desapareció.
Y mientras tanto, el riesgo crece.
El problema no está únicamente en ellas. También está en quienes demandan esos servicios, en quienes se creen “invulnerables”, en quienes prefieren la imprudencia y en quienes siguen pensando que el VIH “ya no existe” o “ya no mata”.
Sí existe.
Y sí mata.
Por lo anterior, surge un llamado que no puede esperar. Urge mayor vigilancia y acciones firmes por mil razones. Una de ellas es simple y brutal, el mal del siglo XX ya brincó al XXI… y está incrementándose de manera alarmante.
Y si a ese panorama le sumamos el colapso de algunas instituciones públicas de salud -con reportes constantes sobre la falta de retrovirales- entonces el escenario se vuelve todavía más peligroso.
Porque una enfermedad que avanza, sumada a un sistema de atención debilitado, es una combinación que solo puede terminar mal.
Y muy mal.
Creo estamos a tiempo.
No olvidar que…
“Maltratar a los animales es demostrar cobardía e ignorancia”. (León Tolstoi)
“La prevención es mejor que la cura, especialmente cuando algo no tiene cura”.
Ambos casos o temas vienen a significar una ALERTA SOCIAL.
¿A poco no?
Reitero, la mejor opinión es la de usted.
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