Después de tres años de batalla judicial, el maltés Matthew Grech, acusado por compartir públicamente su testimonio de conversión al cristianismo y relatar cómo abandonó un estilo de vida homosexual, fue finalmente absuelto este miércoles 4 de marzo.
El proceso contra el cantante de 36 años, exconcursante del programa X Factor, comenzó en abril de 2022, a raíz de una entrevista en el programa PMnews Malta en la que habló de su experiencia de fe y de cómo dejó atrás la homosexualidad, en un contexto en el que también se abordó el tema de las llamadas terapias de conversión.
El cantante manifestó su desacuerdo con el término “terapia de conversión” y afirmó que, cuanto más profundizaba en su fe, más comprendía que la homosexualidad “no es una identidad como la entendemos hoy en día”.
“Si alguien tiene relaciones sexuales con una persona del mismo sexo, comete el acto homosexual ante Dios, y eso es un pecado. Al igual que con cualquier otro pecado, uno puede arrepentirse y pedirle perdón a Dios y fuerza para superarlo”, afirmó Grech en la entrevista, según publicó Christian Concern.
En 2016, Malta se convirtió en el primer país de Europa en prohibir estas prácticas destinadas a cambiar la orientación sexual. Tras la emisión del programa, activistas LGTB denunciaron a Grech y a los dos presentadores, Mario Camilleri y Rita Bonnici, dando inicio al primer proceso internacional por prácticas de conversión, en un intento de socavar los derechos de la libertad de religión y de prensa.
Finalmente, tras la 17ª audiencia judicial, se conoció el veredicto final: los tres acusados —que se enfrentaban a cinco meses de prisión—, fueron absueltos por el juez, quien consideró que la entrevista fue una expresión personal de fe y no un espacio para publicitar las llamadas terapias de conversión.
Desde Christian Legal Centre, quienes defendieron el caso de Grech, calificaron la sentencia como un triunfo “para la libertad religiosa y de expresión” y señalaron que las leyes no pueden utilizarse para perseguir testimonios personales.
Por su parte, miembros del Movimiento por los Derechos de los Homosexuales de Malta, quienes denunciaron el programa, advirtieron que este discurso puede causar “daño psicológico y estimativo” al colectivo.

Hablar del poder transformador de Cristo no es delito
Tras el fallo, Grech agradeció a Dios a través de su perfil de Facebook “porque la justicia ha prevalecido”. Sostuvo que nunca fue culpable de nada, “salvo de hablar abiertamente de mi propia vida, de mi camino espiritual hacia la cristiandad y de la profunda diferencia y libertad que mi fe ha generado en cada aspecto de mi ser”.
“La decisión de hoy no es sólo una reivindicación personal, sino la reafirmación de un principio fundamental: hablar de la propia experiencia vivida, incluyendo el poder transformador de Cristo, no es un delito. Que esto ocurra en Malta, con el apoyo de la amplia red política europea, debería ser una advertencia para el mundo”, defendió.
Grech también mostró su desacuerdo con la legislación sobre las terapias de conversión en su país, utilizada a su parecer como “un arma contra la libertad de expresión”.
Tras su experiencia, instó a la Comisión Europea y al Gobierno maltés a derogar esta ley que, según afirma, consagra la ideología LGTB en las leyes “y se está utilizando contra los cristianos para silenciar cualquier visión alternativa frente a la visión dominante sobre la sexualidad y el género”.
El maltés, que pertenece a la Iglesia evangélica y ayuda como voluntario a cristianos homosexuales que desean vivir de acuerdo a su fe, utilizó durante estos años las redes sociales como un medio de evangelización, donde recordó que la Biblia dice que los homosexuales “han sido salvados, santificados y justificados en el nombre del Señor Jesús”.
“Esta es la buena noticia. Este es el evangelio. Ofrece esperanza, cambio y transformación. Como cristianos, siempre defenderemos esto, cueste lo que cueste”, afirmó Grech, quien recientemente compartió la noticia de su compromiso de matrimonio con su novia Hollie.
La enseñanza católica sobre la homosexualidad
La Iglesia Católica enseña que los actos homosexuales son “intrínsecamente desordenados” y, por tanto, gravemente contrarios a la ley moral.
Sin embargo, el Catecismo hace distinción entre la inclinación homosexual, que no constituye un pecado en sí misma, de los actos mismos, que se consideran moralmente reprobables.
La Iglesia exhorta a las personas con atracción homosexual a vivir en castidad. El documento de la Iglesia señala además que “deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta”.