Lejos de parecer una ofensa, no tener madre es un timbre de divinidad, de distinción entre los seres que han tenido que ser paridos por madres , para cursar por esta vida. No son muchos en este planeta, pero los hay. Veamos: Adán y Eva, nuestros padres bíblicos no tuvieron madre, dado que fueron confeccionados “made in mother without”. Creados de barro y estornudo divino, o sea: polvo y aire: pulvis et pneumae. Antes que ellos, Dios tampoco tuvo madre, se hizo a sí mismo de la nada… “el motor inmóvil”.

Otro personaje bíblico: Moisés, no se sabe si tuvo madre porque fue rescatado de las aguas del Nilo sin reclamación. De los gemelos fundadores de Roma: Rómulo y Remo, no se sabe si tuvieron o no madre, la historia solo cuenta que los creó o malcrió una loba en un lupanar. De Tarzán el hombre mono, tal como su apodo indica, tuvo por madre adoptiva una chimpancé llamada Chita; no hay referencia a otros familiares, pero entre tíos, hermanos, primos, debe entenderse que
