10 rarezas de la encíclica de León XIV sobre la Inteligencia Artificial
AGENCIA CATÓLICA DE NOTICIAS
- León XIV dijo explícita o humorísticamente que la lengua única anterior a la torre de Babel era la falta de diversidad. §10: «Evitemos el ‘síndrome de Babel’… la uniformidad que nivela las diferencias; la pretensión de una lengua única -incluso digital-…»
- De las 224 notas a pie de página, el Papa Francisco es citado 55 veces.
- En la conferencia de prensa, León XIV dijo que la Iglesia y la empresa tecnológica estadounidense «Anthropic», caminarán juntas para «encontrar el camino para la humanidad» (!).
- La encíclica incluye mucha filosofía personalista, incluida la idea errónea de una dignidad «infinita» de la persona y del «don total de sí mismo.»
- El primer tercio del documento es principalmente un marco teológico y socio-filosófico. La encíclica sólo se centra en la tecnología y la IA en torno al 90% del total de 226 párrafos.
- El resumen que hace León XIV de la doctrina social católica del pasado incluye documentos económicos y políticos, pero ignora el matrimonio y la familia.
- Al islam, al budismo, al hinduismo… los enmarca como religiones de paz: §223: «El diálogo interreligioso desempeña un papel decisivo, porque en el corazón de los grandes caminos espirituales se encuentra un mensaje de paz».
- Aunque la Iglesia católica fue una de las primeras instituciones occidentales en condenar aspectos de la esclavitud -en Sicut Dudum (1435), Sublimis Deus (1537), y de nuevo en In Supremo Apostolatus (1839) bajo el papa Gregorio XVI-, el papa León XIV afirma que la Santa Sede no emitió durante siglos una condena clara de la esclavitud: «Sólo en el siglo XIX se articuló claramente una condena formal, absoluta y universal de la esclavitud, en particular bajo el papa León XIII (1888)». Y: «Por esto, en nombre de la Iglesia, pido sinceramente [¿a quién?] perdón».
- Un ejemplo de párrafo ampuloso que omite a Cristo y se limita a presentar el socialismo y la teología de la liberación:
§14. «Por último, construir para el bien común requiere un lenguaje evangélico. Debemos evitar las palabras humillantes o antagonistas, optando más bien por una claridad que arroje luz y una franqueza que abra nuevas posibilidades. No podemos consentir entusiasmos ingenuos ni alimentar temores infundados. Por el contrario, establezcamos normas de discernimiento -la dignidad de la persona humana, el destino universal de los bienes, la opción preferencial por los pobres, el cuidado de nuestra casa común y la paz- y traduzcamos estas normas en prácticas como la planificación responsable, la evaluación del impacto humano y social, la inclusión de los más vulnerables, la promoción de la alfabetización digital y la orientación de la investigación y la industria hacia la justicia y la paz.» - El documento, redactado en el estilo ampuloso del pontificado de Francisco, lleva el inconfundible toque del cardenal Víctor «Tucho» Fernández por todas partes – un ejemplo es su énfasis en el «discernimiento».