Por KRISTA ARMENTA/QUETZALLI HERNÁNDEZ/QUE Noticias
El aseguramiento de más de 256 mil litros de hidrocarburo y la detención de 12 personas en Tihuatlán este martes, mantienen a Veracruz como uno de los principales puntos del país en operaciones relacionadas con el robo y almacenamiento ilegal de combustible.
El reciente cateo realizado por la Fiscalía General de la República (FGR) en la localidad Plan de Ayala dejó al descubierto una operación de gran escala donde fueron asegurados tractocamiones, tanques de almacenamiento, cubitanques y equipo especializado presuntamente utilizado para el manejo ilegal de hidrocarburos.
En los últimos dos años Veracruz ha acumulado algunos de los decomisos de huachicol más grandes del país; tan sólo en julio de 2025 autoridades federales aseguraron más de 933 mil litros de hidrocarburo en Las Vigas de Ramírez, además de decenas de vehículos y contenedores.
Meses después, en Coatzacoalcos, fue detectada una mini refinería clandestina donde se localizaron alrededor de 500 mil litros de crudo y equipo para procesamiento ilegal.
En febrero de 2026 la FGR ejecutó cateos en Minatitlán donde aseguró más de 82 mil litros de combustible, 149 vehículos y múltiples tanques de almacenamiento vinculados presuntamente con redes de huachicol.
Con el decomiso reciente en Tihuatlán, las cifras aseguradas públicamente en Veracruz durante los últimos dos años superan ampliamente el millón y medio de litros de hidrocarburo ilícito.
La situación resulta particularmente relevante porque durante el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador el gobierno federal sostuvo reiteradamente que el combate al huachicol había reducido drásticamente el delito tras el cierre de ductos y la estrategia implementada desde 2019.
Sin embargo, los recientes aseguramientos reflejan que el problema continúa operando a gran escala y que las redes dedicadas al almacenamiento, traslado y comercialización ilegal de hidrocarburos siguen activas en varias regiones del país, entre las que destacan Tamaulipas, Guanajuato, Puebla, Hidalgo, Jalisco y Veracruz.
La entidad se ha convertido en una zona estratégica para estas operaciones debido a la presencia de ductos de Pemex, infraestructura portuaria, corredores industriales y conexiones carreteras hacia el centro y norte del país.
Además, las investigaciones federales recientes apuntan a que el fenómeno ya no se limita únicamente a tomas clandestinas, sino a esquemas más complejos relacionados con almacenamiento industrial, empresas fachada y presunto “huachicol fiscal”.
El operativo en Tihuatlán refleja precisamente ese nivel de operación: decenas de unidades pesadas, tanques industriales y equipo especializado funcionando dentro de un mismo predio, bajo investigación federal.