Todas las personas tenemos la necesidad de transportarnos. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en enero de 2025 había 33.5 millones de autos en México, lo que significa que hay un auto por cada 3.6 habitantes.
El mismo INEGI informa que durante 2024, en México se vendieron 1,496,806 unidades, de las cuales 303,000 provinieron de empresas armadoras de origen chino.
Este dato evidencia cómo la industria ha cambiado en el país.
La incursión de la poderosa industria automotriz china ha transformado el mercado mexicano. Según información del INEGI, las ventas de automóviles nuevos procedentes de China aumentaron un 9.8 %, alcanzando las 302,837 unidades, lo que representa 2 de cada 10 autos nuevos comercializados en el país (Economista).
El crecimiento de las marcas chinas ha modificado las preferencias del mercado mexicano. Actualmente, diversas empresas automotrices chinas tienen presencia en México, entre ellas Chirey, GAC Motor, Geely, GWM, Jac Motor, MG, Changan, Dongfeng, Faw, Wuling y Zotye, además de la líder en autos eléctricos, BYD.
¿Qué ha sucedido en este sector? La oferta se ha expandido, y hoy el consumidor mexicano tiene un abanico más amplio de opciones en modelos, precios y diseños, así como en tecnología y motores: diésel, gasolina o eléctricos. Hasta hace poco, Alemania era el líder global de la industria automotriz; sin embargo, ha sido superado por China: “El gigante asiático ha superado a Alemania y a Japón como mayor exportador mundial de automóviles”. Esto ha provocado tensiones comerciales, como la confrontación del expresidente Donald Trump con México e, incluso, declaraciones de la presidenta de General Motors México sobre una posible reubicación de la frontera manufactura a Estados Unidos.
Según datos de Statista.com, la industria manufacturera automotriz en México emplea a 839,156 trabajadores e impacta a 84 de las 259 industrias del país, lo que la convierte en el segundo sector más importante a nivel nacional y el séptimo mayor productor automotriz del mundo.Las marcas chinas han ganado terreno en México gracias a sus precios competitivos, innovación, tecnología y calidad. Su llegada ha cambiado por completo el panorama automotriz global, obligando a grandes empresas como Nissan, Honda y Mitsubishi a buscar estrategias para mantenerse en competencia.
Para hacer frente al dominio chino, Nissan y Honda han anunciado una fusión con la que buscan convertirse en el tercer mayor fabricante de automóviles del mundo, en una operación valuada en 58,000 millones de dólares. Inicialmente, Honda liderará la administración, manteniendo los principios y marcas de cada compañía. Además, Mitsubishi Motors, un socio menor de la alianza Nissan, también ha participado en conversaciones para integrarse a esta fusión (Excélsior).
En el segmento de autos eléctricos, la marca china BYD (Build Your Dreams) ha logrado un crecimiento impresionante. Comenzó vendiendo baterías y luego incursionó en la producción de vehículos eléctricos hasta convertirse en la empresa con más ventas en el último cuatrimestre de 2024. De hecho, BYD ha superado a Tesla como el mayor vendedor de vehículos eléctricos con batería (BEV) en el mundo.
En el último trimestre de 2023, BYD comercializó 526,400 vehículos eléctricos, mientras que Tesla vendió 484,500. Además, los autos eléctricos de BYD tienen precios más accesibles que los de Tesla. Por ejemplo, el Dolphin Mini de BYD es más económico que el Tesla Model Y (Expansión).
Con todo lo mencionado, la amenaza del presidente Donald Trump de imponer aranceles a los productos de origen mexicano podría afectar gravemente a los casi un millón de empleos que dependen de la industria automotriz. Esto también pondría en riesgo el nearshoring, una estrategia clave para fortalecer la inversión extranjera directa (IED) en México. Ojalá que las negociaciones de los funcionarios mexicanos logren sortear con éxito esta situación, pues de ello dependerá el futuro económico y la generación de empleo en el país.
- El autor es egresado de la Maestría en Comunicación. Ha sido catedrático de la Universidad Iberoamericana y de la Universidad Anáhuac, con una trayectoria profesional en el Gobierno Federal