IX DOMINGO ORDINARIO. CICLO B | El domingo, día del Señor y de la Iglesia doméstica

El evangelio de este domingo habla del sentido que tiene EL DÍA DE DESCANSO en la Sagrada Escritura. Para el mundo judío el día de reposo es el sábado (shabbat), para el mundo cristiano es el domingo (Dominus Dei). Nosotros celebramos el día domingo porque es el día en que resucitó Jesús. De cualquier manera, las respuestas que ofrece Jesús a los fariseos en el pasaje bíblico de este domingo (Mc 2, 23-3,6), tienen una gran importancia para profundizar en el sentido que tiene esa jornada.
El término Sábado (shabbat en hebreo) significa cesar, terminar o reposar. Para la religión hebrea el Shabat tenía gran importancia. Desde el punto de vista religioso, el sábado recordaba el día séptimo de la creación, es decir, el día en que descansó el Señor; también recordaba el día de la liberación de la esclavitud egipcia. El Dt 5, 12-14 ofrece además algunas motivaciones de tipo social. “Observa el sábado para santificarlo, como el Señor te lo ha mandado. Seis días trabajarás y harás todas tus tareas, pero el día séptimo es día de descanso”.
El descanso del sábado se exigía originalmente para ofrecer el culto a Dios, pero también para recuperar las fuerzas físicas desgastadas por el trabajo. El descanso sabático era ofrecido además a los esclavos y los forasteros que residían en el pueblo de Israel, en recuerdo de la esclavitud sufrida y la liberación ofrecida por el Señor (Dt 5, 14-15). Lamentablemente estas motivaciones se fueron exagerando, crearon nuevas interpretaciones que terminaron en normas rigurosas, que para el tiempo de Jesús parecían más bien, nuevas formas de esclavitud.


Jesús reaccionó a las interpretaciones fariseas ofreciendo tres elementos importantes:
En primer lugar en caso de necesidad, se podía ir más allá de la ley. De hecho la ley como tal admitía excepciones. El principio sería el siguiente: es más importante la vida del ser humano que una simple observancia legal. En caso de necesidad una persona podría violar la ley del sábado. Tal es el caso de Jesús que hizo muchas cosas en sábado para ayudar a las personas o practicar un bien, no obstante que la ley lo prohibía.
En segundo lugar, Jesús establece un principio muy importante: El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado. Esto significa que las leyes se ha creado en función del hombre no el hombre en función de las leyes. Por lo tanto, la observación del reposo sabático no es un fin en sí mismo, sino un medio; el reposo sabático no tiene un valor absoluto sino relativo. El descanso sabático ha sido creado para que la persona reafirme su dignidad y ofrezca a Dios el culto debido. De ninguna manera para oprimirlo o encadenarlo.
En tercer lugar, Jesús agrega otro principio importante. “El hijo del hombre es señor también del sábado”. El “hijo del hombre” es un personaje del cual se habla en el libro de Daniel (Dn 7, 13-14), de esta manera, Jesús atribuyéndose este título reivindica para sí mismo el derecho de estar por encima de la ley mosaica y por consecuencia por encima de la ley farisea. Jesús aparece como el gran legislador que puede hacer una nueva interpretación de la ley.
Estas ideas sobre el sentido del sábado bíblico nos permiten concluir con alguna reflexión sobre el sentido del domingo (día del Señor), que es el día de descanso dedicado a Dios y un día de reposo para recuperar las fuerzas, convivir con la familia y hacer otras actividades que nos ayuden a crecer como personas.
El domingo es un día de alegría pues es el día en que resucitó el Señor y por lo mismo un día de elevación de la misma persona. La alegría dominical hay que vivirla poniendo en el centro de nuestra vida, la celebración de nuestra salvación. Es la alegría que produce la oración, la experiencia de reunirnos en la casa de Dios, o de reunirnos con los hermanos de la misma comunidad. Es la alegría que produce la convivencia y el encuentro familiar para dialogar y compartir juntos diferentes experiencias de vida. En este sentido el Domingo no es un día de evasión o fuga en la mera diversión o disipación de la persona. Es un día para cultivar las relaciones con Dios y con la familia.
El día domingo es un día para poner en el centro a Dios, para celebrar la salvación que nos ha sido dada por medio de Jesús. De ahí que el domingo participemos en la Eucaristía y nos acerquemos a escuchar la Palabra de Dios y a ponernos en la presencia de Dios para ir al mundo fortificados con la gracia y la luz que nos ofrece la experiencia cristiana. Pero también es un día para disfrutarlo en familia, es decir pasar tiempo de cualidad con los nuestros, un día para dialogar, convivir y crecer juntos como familia.

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