“Soy Angie desde que nací”

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Angie Sananda Castro Zúñiga es originaria de Coatepec y sería la única mujer transgénero que participaría en la jornada electoral del estado de Veracruz.
Egresada de la Escuela Industrial “Concepcion Quirós Pérez” donde estudió Artes Escénicas, además de la actuación, se ha especializado en la terapia holística.
Cuando el partido político, que por el momento se reserva el nombre, le presentó la propuesta, esa noche no durmió, “porque me sentí muy emocionada, es muy representativo, porque a pesar de que mi pasión son las artes y aunque me he dedicado a las terapias holísticas durante diez años, de alguna manera, los puestos de liderazgo se han acercado a mí”. Desde el primer día en que decidió integrarse al equipo del instituto político, “me sentí en familia, acogida, me sentí en casa”.
También es presidenta de la mesa directiva de la Sociedad de Padres de Familia de la Telesecundaria “Emiliano Zapata”, por dos años, por ser tutora de su sobrina, que para ella es como su hija.
“He llevado la administración de los recursos de la escuela, gracias a eso, traje por primera vez el teatro a Coatepec; me prestaron el salón de eventos del palacio municipal, los jóvenes vieron por primera vez una obra de teatro; preparé a un grupo de jóvenes en poesía, rescatando los poemas de María Enriqueta Camarillo y recibimos un reconocimiento del Ayuntamiento”, platica orgullosa.

ABRIRSE CAMINO

A las chicas “trans” de Coatepec, que no son muchas, las puede ver andar, caminar con tranquilidad, en tacones, con la frente en alto.
Recuerda que cuando ella comenzó a salir en 1998, “me tocó la época en la que me golpeaban, me insultaban, me gritaban; hoy, ellas pueden salir, no les gritan, no las insultan, no sufren esa violencia que alguna vez yo pasé”.
Ahí es cuando se da cuenta que, sin querer ser activista, “con el hecho de salir a la calle y posicionarme, decir, ésta soy yo, al paso del tiempo se ha dado un cambio”.
Comenta que el mundo “está cambiando constantemente”, por lo que se debe tomar conciencia que “la cultura política funciona si se hace con horizontalidad, es decir, tomando en cuenta que todos somos parte, que somos un todo, que la comunidad LGBTTTIQ+ no es una comunidad alejada, allá en la punta de un cerro”.
Angie Sananda considera que en cierto porcentaje de cada hogar hay un gay, una lesbiana, un transgénero, ya sea declarado o de clóset, que en algún momento tendrá o querrá salir y que, si bien hay oportunidades en los diferentes ámbitos, precisamente por la falta de cultura, de sensibilidad, de apertura, no se dan para la población de la diversidad sexual.
Manifiesta que “la mayor parte de las mujeres transgénero se dedican a la prostitución y se dice que en Latinoamérica, la expectativa de vida de una mujer transgénero es de 35 años, yo tengo 40 años, se puede decir que hace cinco años ya debí haber muerto, es crudo, pero por qué, porque no hay oportunidades, por el medio de vida”.

DEL DISCURSO A LA ACCIÓN

A pesar de que en materia político-electoral se han dado algunos avances, Angie Sananda indica que la inclusión debe formar parte no sólo de un discurso, sino también de una acción.
Destaca que tenemos que aprender a incluir lo diferente, “siempre estamos peleando con lo diferente, creyendo que es nuestro enemigo, pero lo diferente también puede complementar algo de lo que nosotros somos, como sociedad, como pueblo, somos parte de un todo”.
“Aprendemos a ver al ser humano de una manera incorrecta, porque le vemos desde su forma de vestir, con quién se acuesta, cuál es su género, quién es su familia y se forman filtros que no nos permiten incluir, conocer, integrar; se van formando protocolos elitistas dentro de los parámetros que las propias estructuras van formando como algo correcto o permitido, pero si quitamos la ropa, el género, la sexualidad, sólo quedan personas”, expone.
Por ello, considera que no debería haber marchas para exigir los derechos, “porque debe prevalecer la legalidad de los derechos de todas las personas, independientemente de cómo vistas, de qué comunidad vengas, si eres indígena, cuál género, etcétera”.
De manera que esas políticas sólo pueden cambiar, plantea, cuando las cosas comienzan a hacerse diferentes, “cuando abres las puertas y dices: yo también sufro como él, lloro como el, río como él, sueño como él, hablo como él, deseo como él, también quiero lo mismo, triunfar, tener éxito, lograr mis sueños y también tiene derecho como yo”.
“Cuando aprendemos a ver que somos seres humanos, ahí no tendría, ni siquiera, por qué mencionarse que te estoy dando permiso, porque eres minoría, pásale, voy a demostrarte que soy buena gente, no tendría porqué decirse, marcarse, pero si esa es una forma para que se haga, bienvenida. Lo importante es que ya se está abriendo y que ya lo están viendo posible”, agrega.

“SOY ANGIE DESDE QUE NACÍ”

Acerca de su proceso de cambio platica: “yo soy Angie desde el momento en el que nací, pero todo tiene un proceso. Me doy cuenta a los cuatro años de quién era. Mi primera vez que entré al baño de niñas fue en el kínder y desde ahí aprendí a sentir cuando no era mi lugar. Mucha gente me ha hecho sentir que no es mi lugar”.
Tratando de encontrar su lugar, se refugió en sí misma. “Fui una persona muy introvertida, muy analítica. A los 18 años fue cuando decidí ser yo, es decir, a lo público. Pero no fue algo que dijera, ahora voy a ser mujer, no. Fue algo gradual, algo muy natural, no fue algo que buscara y cuando me di cuenta, me fui convirtiendo en la mujer que soy hoy”.

EL CAMBIO DE NOMBRE Y GÉNERO

Con relación al proceso de cambio legal de su nombre, recordó que en 2015 se aprobó en nuestro país la ley que permite el cambio de nombre y género para las personas que se asumen con un género diferente al del nacimiento.
“Tuve la oportunidad, gracias a una fundación, de lograr mi cambio”.
Pero cuando intentó tramitar su nueva acta de nacimiento, su credencial de elector y su CURP, le dijeron que tenía que ser a través de una orden judicial.
“Me costó el trabajo de un año para poder lograr que se me aceptara, llevé un proceso para que el Registro Civil del Estado aceptara mi registro que ya había tenido. Fue un camino tortuoso de estar hablando, de estar gestionando, de oficios, hasta que se logró”.

PROYECTOS EN EL TINTERO

En el tintero tiene un proyecto para reinserción de mujeres, así como para niños, jóvenes y mujeres vulnerables ligado a la poesía y el teatro. También se ha dedicado a promover las terapias alternativas, porque no hay mucha información sobre esto.
Sobre su participación en los diferentes ámbitos y ahora en la política, dice: “de alguna manera, liderar, ser punta de lanza ha estado presente en mi vida, tengo esa energía de abrir camino; para mí fue un boom en mi cabeza y hoy que tengo esta oportunidad, que desconocía que podía tenerla, puedo ver más claro y tengo más opciones para poder servir, compartir y sembrar, porque cuando siembras en el lugar correcto, la cosecha viene para todos y queda para la posteridad”.
Hoy, 31 de marzo, que se conmemora el Día de la Visibilidad Trans, Angie Sananda destaca la importancia de participar, “aprendí que, si uno no hace trabajo, si no sale a las calles, si no pone en acción un granito de arena, los cambios no pueden suceder”.

(Tomada de Los Políticos).

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